Como muchos venís de fuera, os dejamos algunos de nuestros rincones favoritos para que aprovechéis la visita y conozcáis un poquito más Zaragoza.
Basílica del Pilar — El gran símbolo de Zaragoza. Merece la pena visitar su interior, ver los frescos de Goya y pasear por la Plaza del Pilar.
La Seo del Salvador — Una de las joyas de la ciudad y un magnífico ejemplo de la mezcla de estilos e influencias que han pasado por Zaragoza. Construida sobre una antigua mezquita, es una muestra de arte románico, gótico, mudéjar, renacentista, entre otros.
Casco antiguo — Merece la pena darse un paseo y perderse por los alrededores de la Plaza del Pilar, como la Calle Alfonso, Calle Don Jaime, Plaza de San Cayetano y Plaza de San Felipe.
Puente de Piedra — Cruzad el puente sobre el Ebro y disfrutad de una de las mejores vistas de la Basílica del Pilar. Especialmente bonito al atardecer.
El Tubo — El corazón del tapeo zaragozano. Sus calles estrechas están llenas de bares y tabernas donde ir de una tapa a otra.
Mercado Central — Un mercado histórico situado junto a las murallas romanas, perfecto para dar un paseo y descubrir productos locales.
Ruta de Caesaraugusta — Para los amantes de la historia, Zaragoza conserva importantes restos de su pasado romano, como el Teatro, el Foro, las Termas y el Puerto Fluvial.
Paseo por la ribera del Ebro — Una forma muy agradable de descubrir la ciudad desde otra perspectiva, especialmente combinándolo con el Puente de Piedra y la Plaza del Pilar.
Palacio de la Aljafería — Un espectacular palacio de origen musulmán y uno de los monumentos más importantes de la ciudad. Su interior merece muchísimo la pena.
Parque Grande — Un sitio estupendo para desconectar del centro, pasear entre jardines y disfrutar de un rato tranquilo.
Zaragoza es una ciudad para comer y beber sin prisa. Lo mejor es perderse por el centro y hacer una pequeña ruta de tapas por las zonas de El Tubo, Plaza Santa Marta, San Pedro Nolasco y la Plaza de los Sitios. Algunos clásicos que no fallan:
Bodegas Almau — Un clásico del centro histórico, perfecto para tomar unas anchoas y disfrutar del ambiente del Tubo.
El Méli del Tubo — En pleno Tubo, un sitio perfecto para probar tapas y raciones en un ambiente animado y muy zaragozano. Entre sus especialidades encontraréis el canelón de rabo de toro, las patatas rellenas de ternasco y el chupa-chups de ternasco de Aragón.
Los Victorinos — Una buena opción para descubrir el tapeo tradicional en el casco histórico. Aquí podéis probar desde croquetas y migas aragonesas hasta tapas de ternasco, morcilla o rabo de toro.
Casa Dominó — Un clásico del tapeo zaragozano, situado en la Plaza de Santa Marta. Su propuesta mezcla tapas tradicionales con un toque original, pero si vais, no os olvidéis de probar sus montaditos de jamón batido (y de otros embutidos), una de sus especialidades.
El cuartelillo del Caimán - Sitio perfecto para tomar gildas y otras tapas frías.
Restaurante El Fuelle — Otra alternativa para probar cocina tradicional aragonesa, particularmente famosas son sus costillas, en pleno casco histórico.
Plaza de los Sitios — Zona muy animada con varias terrazas y restaurantes de diferentes cocinas con mucho ambiente. Algunos sitios para visitar son Carnívoro, Smooth y Garbo Gentlebar.
Asimismo, también hay restaurantes altamente recomendables:
Casa Lac — Uno de los restaurantes más antiguos de España, fundado en 1825, situado en pleno Tubo. Cocina con producto de calidad y un toque más elaborado.
El Churrasco — Un referente para los amantes de la carne, especialmente por sus cortes a la brasa y su cocina tradicional. Si os gusta la carne, pero también el resto de cocina de producto, este es uno de los imprescindibles.
La Uve — Una opción más moderna y desenfadada, con una propuesta gastronómica cuidada y perfecta para compartir.
Ternasco de Aragón — Uno de los grandes protagonistas de la gastronomía aragonesa, normalmente asado.
Montadito de jamón batido — Una tapa muy típica y sencilla de recortes de jamón y mahonesa, original de Casa Dominó.
Madejas — Un clásico de la gastronomía aragonesa hecho con cordero; hay que probarlas a la brasa o a la plancha.
Migas aragonesas — Un plato tradicional elaborado con pan, uvas, ajo y otros ingredientes; una auténtica especialidad de la tierra.
Borraja — Una verdura muy típica de Aragón que merece la pena probar.
Quesos y embutidos aragoneses — Perfectos para acompañar unas tapas y una copa de vino.
La Flor de Almíbar (Pastelería Fantoba) — No nos podemos olvidar del postre, y esta es pastelería desde 1856 ofrece los dulces más típicos y bonitos de Zaragoza.
Y, sobre todo, nuestro consejo: perdeos por el centro, entrad en algún bar que os llame la atención y disfrutad de Zaragoza sin demasiados planes.
¡Aquí se viene a comer, beber y pasarlo bien! ❤️
Teresa e Ignacio